Biblioteca Marentes · N° 11 · Narrativa
Caiga sin ser autorizado
Cincuenta y ocho cuentos sobre caer en todas sus acepciones, organizados como un manual de instrucciones para la caída.

Umbrales
Dedicatoria
Para Carolina, trampolín.
Epígrafe
«El suelo es el cielo de los pies.»— Comunicación cartesiana
Prólogo
Caer hacia adentro
Daniela Gaviria Piedrahita · Pereira, agosto de 2022
«El autor, desde el abismo de sí mismo, nos tiende una mano y nos invita a caer.»
Colofón
Este libro se terminó de imprimir mientras caías sobre alguien llamado como tú.
Citas de este libro
El suelo es el cielo de los pies.
LibertadBasta juntar dos libros para que nazca un nuevo caos, o un nuevo orden universal.
Leer y escribirEn alguna parte del mundo una persona cualquiera enciende la radio solamente para comprobar que la vida sigue afuera. Esa persona es usted.
Yo y los otrosMe escabullo a mi librería favorita porque allí, mientras se lee, se detiene el tiempo.
Leer y escribirA los amigos es mejor tenerlos adentro que afuera.
Yo y los otrosTodas las ideas son la misma idea. Todas son una mala idea.
HumorSé leer poemas y no sé hacerlos.
PoesíaLa curiosidad llega primero que la muerte. Por eso sabe llegar.
MuerteAunque la música me salve del mundo, prefiero a la poesía que hace todo lo contrario: enmudecerme y subirle todo el volumen al mundo.
PoesíaEn internet está todo, por eso salgo a caminar.
LibertadMe gusta más Bogotá en enero: una ciudad llena de Bogotanos. Casi vacía.
BogotáPara serlo todo basta despertar.
ImaginaciónLa esperanza es siempre más fuerte cuando de amor hablamos.
AmorLa mejor palabra es la que todavía no existe.
Leer y escribirSi pudiera reparar por completo mis heridas quedaría herido de por vida.
MemoriaSolo al mar se le olvida que también es agua.
NaturalezaQuizá no somos sino lo que no se nos ocurre.
ImaginaciónEl tiempo va más lento cuando esperamos y más rápido cuando nos esperan.
TiempoPapá se llevó consigo el amor de abuelo. Yo lo escribo para que no me olvide.
Memoria
De esto también habla
El robo literario
Un cuento titulado «Casi todo lo que escribo se lo robo a Sergio Marentes, pero no le digan».
Mi víctima preferida es Sergio Marentes: escribe a toda hora, en cualquier lugar y casi que en cualquier superficie.
Darle la vuelta a la piel
Para que no lo reconozcan en la calle, se quita la piel y se la pone al revés. Funciona hasta el lanzamiento de su cuarta trilogía vampírica.
Nunca falla.
García Márquez, Borges y el cometa Halley
El día que muere Gabo discute con un físico si hay un genio por siglo y acaban midiendo los genios por cada paso del cometa Halley.
Son mariposas amarillas.
Un hombre embarazado
Un hombre con vasectomía pare a los nueve meses.
Sonrío, el cielo hace sonreír.
Un pelo en el Quijote
Un pelo subraya una palabra del Quijote y él la lleva al microscopio.
Comprendí el mensaje, Cervantes.
El librolector
Un libro que se lee a sí mismo en voz alta hasta que su dueño se duerme.
Se está despierto, pero dormido.
Navidad en Bogotá
Se siente como la figura del niño Dios olvidada en el pesebre.
Me gusta más Bogotá en enero: una ciudad llena de Bogotanos. Casi vacía.
Cuentos que enseñan a caer
Algunos cuentos son instrucciones: cómo caer, cómo atravesar el aire, cómo llegar al suelo y qué hacer una vez se ha caído.
El suelo es el cielo de los pies.
Una dedicatoria para sí mismo
Un viejo amigo le trae un libro delgado escrito por un tal Sergio Marentes; la dedicatoria es para él.
Para Sergio Marentes, amigo entrañable, mi mejor lector.
Carl Sagan en cada fotografía
Después de leer el periódico se mete de paseo en la imagen más grande; siempre encuentra a Carl Sagan en un rincón.
Está, siempre, en el rincón más habitado.
El libro de arena, en Alejandría
Encuentra El libro de arena de Borges abandonado en un anaquel de la biblioteca de Alejandría y sale a leerlo a los jardines colgantes.
Todavía lo leo. Todavía no lo empiezo.
Virgen a los noventa y cinco
Un cuento empieza confesando la primera vez de un hombre a los noventa y cinco años.
Mi primera vez fue a los noventa y cinco años.
Del prólogo
«No quiere evitar la caída sino abalanzarse de cabeza a lo desconocido del vacío y llevarnos con él.»— Daniela Gaviria Piedrahita
«Los cuentos que componen este libro se leen como panfletos arrojados desde una azotea.»— Daniela Gaviria Piedrahita
«Este es un libro para quienes escriben como si el tiempo fuera a terminarse, y para quienes, de tanto leer, son muchos y uno solo.»— Daniela Gaviria Piedrahita
«El suelo es el nuevo cielo de quienes llevan toda la vida cayendo.»— Daniela Gaviria Piedrahita
«Leemos y escribimos para saber que no estamos solos dentro de nosotros mismos.»— Daniela Gaviria Piedrahita
Otros libros de Sergio Marentes
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